
Desde el campo
educativo cada uno de nosotros como docentes, tiene en claro la importancia del
proceso investigativo ya que esta es una de las formas más significativas de
aprendizaje, al mismo tiempo que combina diferentes elementos que fortalecen
las cualidades de los estudiantes como pensadores y los dota de habilidades
imprescindibles por el resto de su vida como investigadores.
De alguna u otra
manera todos nosotros hemos hecho un poco de investigación con nuestros
estudiantes, ya sea consultando términos, opinando o especulando sobre ellos o
imaginando situaciones hipotéticas sobre lo que podía pasar. Quizás estas
actividades en sí mismas no son investigación, pero son acciones pequeñas que
componen a la investigación. Muchas veces se hacen hipótesis o marcos teóricos
en clase sin siquiera saber lo que estos son.
Sin embargo el
proceso de investigación como tal, realmente estructurado, no se hace lo suficiente, por no decir que
es inexistente, en el ámbito escolar. Desde mi experiencia, hay una deficiencia de grupos de trabajo que motiven y generen esa tan apreciada curiosidad invesigativa en los alumnos.
Tanto los estudiantes como los docentes no estamos movidos hacia la investigación. Llanamente, mucho personal docente no está capacitado para investigar, por lo tanto, sin saber hacerlo, cómo vamos a querer ejercerlo funcionalmente en el aula de clase, o incluso como se va a enseñarlo? (para ahondar mas en esta incógnita continuar leyendo las entradas siguientes) Se puede afirmar que desde el ámbito de la educación pública-rural, los docentes no recibimos capacitaciones en este aspecto, así que el investigar simplemente es olvidado
De esta misma forma, la desidia hacia la investigación es visible en las universidades a nivel nacional. Quizás no hay muchos datos estadísticos que den suficiente soporte, pero en un entrevista hecha a Enrique Santos, miembro del Consejo Académico del CES, por el periódico El Universo afirma que han habido universidades en el país que registran un 0% de investigación, es decir que ni estudiantes ni docentes (por medio de trabajos de grado o semilleros) quieren participar de la investigación voluntariamente.
Esta es realmente la problemática que nos afecta, simplemente, nadie quiere investigar. Ahora esto se hace visible en muchas instituciones educativas del país, pero no es mas que la consecuencia de un problema que viene desde mucho mas arriba. Basados en publicaciones en linea del periódico EL Tiempo, Colombia (para el 2018) sólo invierte un poco más del 0,6% del producto interno bruto en investigación y ciencia, lo cual es un valor muy bajo comparado con el 2.1% que invierte China o el 2.74% que invierte Estados Unidos, o se ve aun mas insignificante comparado con el 3.8% que invierte Japón. Es cierto que nuestras cifras han incrementando un poco, pero aun así dejan de que desear.
Cuando avanzamos aún más en este agujero de conejo podemos vislumbrar la poca atención que se ha dedicado a la investigación. Colombia
no ha podido sistematizar la investigación, no ha generado una estructura
investigativa que le permita interrelacionar funcionalmente los diferentes
elementos constituyentes de toda la problemática relacionada con la educación.
(Iafrancesco, 2011) lo cual preocupa al ver que no poseemos un protocolo bien estructurado para investigar o capacitar a la comunidad docente.

Pero no todo son malas noticias. Tuve la oportunidad de trabajar en una institución educativa privada, y siendo honesto, jamás había presenciado a una comunidad tan apasionada por la enseñanza, desde los valores cristianos y la educación formativa hasta la preparación estudiantil en el campo académico. Desde mi area de ingles, que quizás a simple vista no parece ser llamativa para la investigación, estaba forzado a hacer proyectos investigativos en mis estudiantes, comenzando desde los elementos mas sencillos e ir avanzando en ellos progresivamente y lo mismo sucedía con las otras asignaturas de tecnología, emprendimiento y las otras ciencias.
Todos los docentes éramos capacitados de manera constante en muchos aspectos educativos para poder brindar la mejor educación posible. Esto en sí mismo, era un motivante enorme, como docente, aprender es una pasión nuestra y aun más cuando podemos enseñar lo que hemos aprendido, por lo tanto poseía la autoridad moral de hablarle a mis estudiantes de lo hermoso que es mantener una mentalidad curiosa, de indagar, de consultar, de desafiar lo que les enseñaba, de verificar lo que les decía como cierto. Todo esto me llevó a estar en una posición increíble, donde mis estudiantes al verme apasionado por un tema y aprender mas de él, me convertía en un ejemplo a ellos, donde ni siquiera tenia darles palabras para motivarlos sino que ellos mismos al verme así decidían hacerlo por sí mismos.
Por cosas como esta es que puedo decir muy confiadamente que el futuro de la investigación en Colombia posee un potencial enorme, quizás no por parte de nuestro país por la problemática antes descrita, pero si desde la intervención que hacemos los profesores hacia nuestros alumnos.
Partiendo del hecho que al mantener a la comunidad de profesores motivada y capacitada, se hace sencillo a nosotros hacer los mismo con nuestros educandos. Lo que queremos es ellos crezcan siendo la mejor versión de ellos mismos, personas aptas y capaces, útiles y efectivas en nuestra sociedad. Decir que la culpa es enteramente del gobierno Colombiano al no apoyar lo suficiente a la investigación es como estarse muriendo de hambre y en vez de salir a buscar el pan diario, me quedo quieto esperando a que alguien me dé de comer. Tenemos que movernos, dar un poco mas de nosotros y no esperar de brazos cruzados a otro nos resuelva un problema que nos afecta a todos.
Es cierto que nuestro gobierno tiene gran parte de la culpa a no apoyar lo suficiente a la educación, (y no puedo subrayar eso lo suficiente) pero como profesores está en nuestra descripción del trabajo el ser siempre una influencia positiva a las nuevas generaciones. Por eso, "¡A investigar se ha dicho!"
Jaime Andrés Badel Méndez
BIBLIOGRAFIA
Bustamante, N. (23 de abril de 2018). Colombia, lejos de
alcanzar la meta de inversión en ciencia. El Tiempo. Recuperado de
95% de universitarios no buscan ser investigadores
sino profesionales, según CES (6 de noviembre de 2013). n/a. recuperado de https://www.eluniverso.com/noticias/2013/11/06/nota/1688761/95-universitarios-no-buscan-ser-investigadores-sino-profesionales
Ianfrancesco, G. (2011) Algunas problemáticas de la
investigación en educación y pedagogía en Colombia. Rev. Investig.
Desarro. Y Inov.), Vol.1, N°.2.




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